Otoño en Madrid

Madrid es amargo, Madrid es dulce. Madrid da cobijo a lo sublime, a lo miserable, a lo bello, a lo infame, al paraíso, al horror. Madrid es invierno y es verano.

Calles grises de Noviembre, oscuras y húmedas, el frío nada en la sangre, arrastrando tras sí toda la desolación y el desamparo del mundo. Pero en el aire sucio, se huele, se siente que tras cada esquina puede esconderse la oportunidad, que tras cada puerta aguardan impacientes un millón de posibilidades. No deja de ser una sensación, un presentimiento, una esperanza. Acaso un espejismo, y como tal puede convertirse en pesadilla y así lo hace para tantos.

Madrid es multitud, Madrid es soledad. Madrid es estruendo, Madrid es silencio. Madrid es tristeza.

 

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