Invisibles

Escucho la radio en el coche. Es una mañana de domingo como cualquier otra, sencilla, sonriente y un punto melancólica. Escucho la radio, habla de Pobreza, así con mayúsculas, lo que no deja de ser una gran mentira ¿existe la pobreza? Existen los pobres. Habla la radio de ese insulto llamado tercer mundo. Apago el contacto del coche y calla la radio. Me acuerdo  de un anciano rebuscando en la basura, me acuerdo de un niño vendido por sus padres, me acuerdo de una mujer gorda dormida al calor de un cajero automático, me acuerdo de los muertos de la última patera. No, no es necesario ver la televisión o aún viajar a Africa para ver en la cara la miseria. Están ahí, pero son invisibles. Están justo delante de mis narices, pero mis ojos no quieren verlos. No es la Pobreza, es el Hombre.

 

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