Viento sur

El viento del sur sopla incansable envolviéndonos en un calor incómodo. El sur, uno de los fantasmas de esta tierra. El sur, él que aviva los incendios más salvajes, los que devoran de un solo y ardiente bocado montes y ciudades. El sur, el que altera a los locos y enloquece a los cuerdos. El sur.

Un amigo forastero me mostraba hace tiempo su sorpresa al descubrir la inquietud en nuestras caras cuando se anunciaba viento sur. En otoño, pensaba él, calorcito, sol, ¿cuál es el problema? Ojala el viento viniese realmente del sur, le conté,  y trajese consigo sus olores y colores, su calma y su alegría, un cierto arte de vivir que dicen por allí tener. Nada más lejos de la realidad, frente a la poesía el llamado efecto foehn. El aire se seca y adquiere velocidad al cruzar una cadena montañosa convirtiéndose en un viento seco, cálido y de gran fuerza. El sur, el de los incendios, el de los dolores de cabeza, el de los locos.

 

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