Despertar

Pudo ser un momento de locura, de confusión propia de los primeros momentos tras despertar una mañana cualquiera, prefiero pensar que fue un momento de lucidez. El caso es que me quedé con los ojos abiertos como platos mirando hacia el techo. Pensé en los sonidos que me acompañaban en aquel amanecer, en tantos amaneceres, primero el despertador, inclemente, luego algún ruido procedente de algún piso vecino, un portazo, los coches pasando afuera en la calle. uno de tantos días. Recordé otros amaneceres, hace años, los ladridos de un perro, el piar de algún pájaro, las gallinas en el gallinero que había bajo mi ventana, el sonido metálico de los piales de las vacas en la cuadra, el carro de algún vecino yendo a segar (para aprovechar la fresca, diría), la lluvia en los cristales golpeando en aquella ventana orientada al norte.

Quiero volver a despertarme así, quiero despertar.

 

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