Punto y coma

Fue una de las pocas ocasiones en que he permitido que un extraño se asomase a mis papeles. Era una mujer, tras leer atentamente un par de relatos cortos, se quedó pensativa y, sintiéndose obligada a hacer algún comentario inteligente sobre el asunto, más allá del bonito o feo, del me gusta o no me gusta, (recordemos que ella también jugaba a ser escritora), sentenció: me encanta lo bien que usas el punto y coma.