Decepción

Siempre caminó con la sombra de la decepción sobre su cabeza. Desde pequeño siempre estuvo bajo la sospecha de no estar nunca a la altura de las expectativas. Ni en el colegio, ni en el fútbol, ni con sus amistades, ni con sus padres. Pero el ser humano es sobre todo un animal adaptable, y lo que en su momento fue una carga luego se convirtió en costumbre.

Lo más cómodo, me contaba una vez, es actuar según lo que los demás esperan. Y si esperan de ti decepción, no les decepciones, decía sonriendo. Se acostumbró a hacer lo justo para llegar, pero siempre menos que los buenos. En el gris término medio, ese en el que siempre se pasa desapercibido. Si nadie espera nada de ti, decía, te dejan en paz, te toleran, te permiten vivir como quieras, y eso el lo único que realmente me importa.

 

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