El show vaticano

En plena sociedad del espectáculo, la industria vaticana bordea la perfección, lujo,  decadencia, escándalo, suspense, tradición y misterio, se me ocurren pocas combinaciones mejores que esa. El mundo, un mundo alejado de la religión, tan alejado como lo está el catolicismo oficial de la realidad, el mundo, decía, asiste extasiado a esa exhibición de oro y terciopelo, incienso y latín como lo hace ante la gala de los oscars, la super bowl o el salto desde la estratosfera de Baumgartner. Oigo voces que claman por una iglesia más sencilla, por una vuelta a los orígenes, a la humildad, a la austeridad, pero apenas se les oye entre el estruendo mediático, además, seguro que se equivocan, la infalibilidad está lejos, cubierta de oro.

Sobre el perdón

El concepto de perdón que inventó el cristianismo es un medicamento de amplio espectro, sirve para casi todo, nada que ver con el exigente concepto oriental del karma, donde una mala acción sólo se compensa en cierto modo, con buenas acciones. El perdón cristiano es más cómodo, arrepentimiento, perdón y la culpa queda lavada como en esos eternos anuncios de detergente.

En un mundo tan alejado de la teología como es una cárcel, ese concepto se ha trasladado con el término de reinserción, la penda de prisión ya no tiene, nominalmente al menos, como objetivo el castigo, o sólo el castigo, ahora se busca también que el condenado sea capaz de volver a la vida civil convencido y dispuesto a no volver a caer en el mismo error.

Todo lo anterior viene a la memoria cuando uno se enfrenta a noticias como la de cierto alcalde condenado por acoso sexual que recibe 5000 votos en unas elecciones, ¿esos votantes le han perdonado o desprecian a la víctima? ¿los que se indignan con la maniobra política (o sea, sucia y sin escrúpulos) no le conceden el derecho a la reinserción? ¿hay delitos por los que nunca se paga del todo?

En realidad el párrafo anterior es plenamente superfluo, no se está hablando de bien y mal, se está hablando de nosotros y ellos, se está hablando de pillar cacho.