EL dedo y la luna

Todos mirando, como hipnotizados, el dedo que señala la luna, discutiendo sobre la forma, tamaño, textura, color del dedo, mientras el satélite permanece lejano, invisible, indiferente.
El anuncio de la pregunta del improbable referéndum en Cataluña, el debate, el choque de trenes entre nacionalismos, esas cabezas que en lugar de pensar, envisten. El dedo.
La degeneración de la democracia, la pérdida de legitimidad, la corrupción económica y moral, el robo de derechos, la miseria, la revelación a cara descubierta de que el poder ya no es del pueblo, si es que una vez lo fue, de que el poder lo detentan cuatro personajes sin cara, sin nombre, sin escrúpulos, lejanos y envueltos en oro. La luna.

Propósitos

Me propongo no escribir sobre política, al menos la política de los políticos, me propongo no escribir sobre corrupción, me propongo no escribir sobre números, sobre porcentajes, me propongo no escribir sobre desahucios  sobre bancos, sobre multinacionales. Me propongo escribir sobre el milagro de despertar, de descubrir que la que duerme a tu lado respira, de observar las manos pequeñas e increíblemente diestras moverse, de recibir una sonrisa en la escalera, de admirar un  felino movimiento de caderas, de saborear una cerveza fría una tarde de verano, de ver anochecer en solitario … Pero por más que lo intento, un paisaje lleno de rencor, cainita, inculto y mezquino no deja de llamar a la ventana.