Otoño en Madrid

Madrid es amargo, Madrid es dulce. Madrid da cobijo a lo sublime, a lo miserable, a lo bello, a lo infame, al paraíso, al horror. Madrid es invierno y es verano.

Calles grises de Noviembre, oscuras y húmedas, el frío nada en la sangre, arrastrando tras sí toda la desolación y el desamparo del mundo. Pero en el aire sucio, se huele, se siente que tras cada esquina puede esconderse la oportunidad, que tras cada puerta aguardan impacientes un millón de posibilidades. No deja de ser una sensación, un presentimiento, una esperanza. Acaso un espejismo, y como tal puede convertirse en pesadilla y así lo hace para tantos.

Madrid es multitud, Madrid es soledad. Madrid es estruendo, Madrid es silencio. Madrid es tristeza.

 

Cuatro Caminos

Amanecer de febrero. Sobre las calles aún muertas se abalanza una multitud de rostros somnolientos. Caras extrañas camino de trabajos subterráneos. Caras de emigrantes, rostros morenos y cobrizos limpiando la basura de la civilización occidental, inaugurando una nueva categoría social, los sirvientes de los esclavos.  Es muy tarde para el deseo y demasiado pronto para el amor, cantaba Sabina cuando Sabina cantaba bonitas canciones. Esta mañana suenan otras músicas, lejanas y fuera de lugar en este erial asfaltado. Camino hacia Cuatro Caminos entre la marea humana, entre culturas y continentes arrojados a esta desolada playa. Buffalo soldier, fighting at arrival, fighting for survival . canta Marley ahora delante de una cafeteria. Otras músicas en el aire o en el alma pueblan la calle, saliendo del metro, esperando a las puertas del supermercado, vendiendo desesperanza en los semáforos o simplemente viendo pasar el tiempo y la gente, quien sabe si con tristeza, resignación, rabia o indiferencia. Es lo mismo, son invisibles, en las aceras, tras las barras de los bares o en el asiento de al lado en el autobús, pasan por la vida como fantasmas sin huella, para hacerse reales sólo cuando saltan a las amarillentas páginas de algún periódico. Sólo hay una cosa peor que la soledad, canta un poeta callejero a la indiferencia, sólo hay una cosa peor, la soledad en la miseria.