Banderas al viento

Las fachadas de los edificios se adornan estos días con los colores rojo y gualda de las banderas nacionales colgadas de balcones y banderas. ¿La razón? Juega la selección de fútbol. Y esta es prácticamente la única ocasión en que los españoles nos vemos motivados para mostrar públicamente nuestro patriotismo. ¿Patriotismo? ¿patria? ¿el patriotismo es una bandera colgada del balcón? Se me ocurre preguntar detrás de cuantas de esas ventanas, se sientan orgullosos ante el televisor patriotas ejemplares, de esos que aparcan en doble fila, que cobran en dinero negro, que no recogen la mierda de sus perros, que no paran en los pasos de cebra, que tiran la colilla al suelo, que desprecian a los que no son como ellos…

Patria

En el diccionario la palabra patria aparece definida como: tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Buscando la mía no he conseguido hallarla bajo ninguna bandera, ni atrapada entre esas líneas que en los mapas llaman fronteras, ni siquiera en esa definición del diccionario. La mía suele acompañarme, ocupa poco espacio, apenas el que ocupa alguna canción, algún libro, la risa de una niña, unos ojos verdes, unos pocos recuerdos y, también, unos montes de color verde, un cielo gris o azul intenso, una tarde de lluvia… Todo ello no he conseguido localizarlo en atlas o libros de geografía, ni en ese enorme basurero llamado Internet.

Ojala no confundiésemos la patria con la geografía.