And a bang on the ear

En ocasiones la ruleta de la memoria saca la bola del verano del 94. Aquel iba a ser el año del viaje, de la aventura. Saltando de tren a tren, al final, debía llegar a una pequeña ciudad del norte de Alemania, casi en la frontera con Dinamarca. La realidad es que nunca llegué a esa ciudad, de hecho ni siquiera llegué a pisar suelo alemán. De tren en tren, en aquel momento en que los trenes empezaban a dejar de ser trenes y de estación en estación, guiado por los caprichos del azar o del destino, el viaje fue desviándose más y más de lo que estaba planeado mientras And a bang on the ear sonaba en una cinta de casete.

En ocasiones, cuando Mike Scott cuenta y canta que Crystal was a rover me acuerdo de la estación de Austerlitz donde el viaje cambió definitivamente. Allí, mientras esperaba el siguiente tren dormitando sobre un banco, una chica rubia se sentó a mi lado y me dirigió una sonrisa inocente. Instintivamente me puse en guardia y decidí, con la decisión que da la inconsciencia, que era una buena oportunidad. Error, Fabienne era una suiza loca que me arrastró (y yo me dejé) por estaciones, pueblos y ciudades hasta que al llegar a Neuchatel me di cuenta de que no me quedaban tiempo ni dinero y que el viaje acababa allí.

En ocasiones, cuando Waterboys toca And a bang on the ear dudo si aquello ocurrió realmente.