Piedras

Ruinas_de_la_Ermita_de_San_Andrés

El ir y venir de la historia hace que algunas cosas permanezcan, otras cambien, otras perezcan. El correr de los tiempos desgasta ideas, piedras y vanidades. Y es bueno que sea así, lo que es es. Entonces ¿por qué luchar contra ello? ¿por qué ese afán de dotar de carne viejos esqueletos pulidos por el viento?

Una obra humana convertida en ruinas, en fantasma de lo que fue, posee más historia, más belleza y más poesía que una anacrónica reconstrucción.

Banderas al viento

Las fachadas de los edificios se adornan estos días con los colores rojo y gualda de las banderas nacionales colgadas de balcones y banderas. ¿La razón? Juega la selección de fútbol. Y esta es prácticamente la única ocasión en que los españoles nos vemos motivados para mostrar públicamente nuestro patriotismo. ¿Patriotismo? ¿patria? ¿el patriotismo es una bandera colgada del balcón? Se me ocurre preguntar detrás de cuantas de esas ventanas, se sientan orgullosos ante el televisor patriotas ejemplares, de esos que aparcan en doble fila, que cobran en dinero negro, que no recogen la mierda de sus perros, que no paran en los pasos de cebra, que tiran la colilla al suelo, que desprecian a los que no son como ellos…

Medio Maratón Martín Fiz

MMMFiz

Hace un año venía a Vitoria a correr mi primera maratón, seguramente con demasiada precipitación, lleno de nervios, de dudas, de miedo.  Acabé la carrera, sufrí/disfruté las 4 horas, y juré no volver a correr algo similar. Con el paso del tiempo el juramento se fue perdiendo y decidí volver pero al Medio Maratón, para sufrir un poco menos y poder disfrutar un poco más del ambiente de la carrera.

Tras La Gurriana, cuando comencé a preparar la carrera, me puse como objetivo mejorar mi marca en la distancia, lograda el año pasado en Santander, concretando, bajar de 1:50. A medida que pasaban las semanas en las tiradas largas me iba encontrando mejor, incluso bajé esa marca en un entrenamiento un mes antes, así que guiado por la ambición y la inconsciencia me propuse salir a por el 1:45 y que pasase lo que tuviese que pasar.

Como el año anterior llegamos el sábado, con tiempo para comer, dar una vuelta, descansar, y, en definitiva, ver un poco el ambiente. Como el año anterior muchos corredores, mucho ambiente atlético, todo en ello en una ciudad muy agradable para pasear. Este año decidí desayunar como lo hacía antes de las tiradas largas de entrenamiento, así que me salté el madrugón a las 6, me comí un par de barritas de cereales caseras y a la calle. Al contrario que el año anterior, hacía fresco, viento y lloviznaba, caminé hasta la salida, busqué mi lugar, que era desde donde pudiese ver el globo del 1:45 y a esperar la salida.

Cuando comienza la carrera llueve. Avanzamos despacio, sin perder de vista el globo. Poco a poco la carrera se va aclarando y hay más espacio, pero hasta el kilómetro 4 o 5 no se puede decir que corro con comodidad, pasamos el primer avituallamiento, bebo poco, como haré en casi todos (tras la carrera me daré cuenta de que, debido a la lluvia y la ausencia de calor, he bebido muy poco). A partir del kilómetro 8 me empiezo a notar ya forzado, puedo seguir el ritmo de la liebre pero voy con el gancho. Y esa puede ser la mejor descripción de los siguientes 10 kilómetros, sufrir y aguantar. En el 12 el GPS se para, con lo que pierdo referencias, sólo me queda fiarme del globo, sigue lloviendo y dependiendo de la calle hay más o menos viento.

En el kilómetro 18 decido que hay que dar lo poco que me queda, arriesgar y tirar hacia adelante, así que adelanto a la liebre, cambio el ritmo y tiro para adelante. 500 metros más tarde me doy cuenta que tengo la liebre justo detrás, o sea que el cambio ha sido más bien lamentable. Aún así insisto, aprieto los dientes y a tope, a mi tope, que en ese momento es poco, pero suficiente para parar el crono por debajo del 1:45. Objetivo cumplido. Feliz.

NOTA DE LA CARRERA: Como el año pasado, de 10, la organización, el recorrido, la gente, la ciudad…

MATERIAL: Camiseta de la carrera, pantalón de trail de Asics,  largo pero con el que me siento muy cómodo. Gorra y calcetines Kalenji y zapatillas Brooks Glycerin 12 dando uno de sus últimos servicios a la causa, un año después. He parado en todos los avituallamientos, bebiendo sólo agua, que como decía antes he bebido demasiado poco. En cuanto a la comida, sólo un par de geles PowerGel Hydro, que se toman muy fácil y me sientan bien.

Gurriana Trail GT40

Gurriana

Tras más de cinco meses sin calzarme un dorsal se me ocurre la locura de hacerlo en un trail de 37 kilómetros y más de 2200 metros de desnivel positivo. Con dudas sobre mi estado de forma y consciente de ir corto de preparación me planto en Carrejo y desde el primer momento se observa el buen nivel de la organización, da la impresión de estar todo controlado, mucha información, por correo electrónico han enviado en días previos todos los detalles de la carrera.

Salimos con tranquilidad, hacia la primera subida larga, que debe llevarnos a las cumbres de la Sierra del Escudo. Poco a poco vamos ascendiendo, con buenas sensaciones y mucho barro. Al llegar al alto recorremos la sierra de cumbre en cumbre por terreno bastante técnico, mucha piedra y mucho barro. Entre ambas cosas piso una piedra mojada y ¡pum! al suelo, buena torta, con golpes en el hombro y el gemelo derechos. No será la última caída. Dolorido y con el gemelo algo hinchado recorremos la sierra hasta afrontar la primera bajada larga. Ahí siguen los problemas, las bajadas no son mi fuerte y con el terreno muy resbaladizo acabo la bajada, perdiendo bastantes posiciones entre resbalones y sustos varios.

En el avituallamiento nos informan que la subida es muy bonita, debe serlo, pero también es muy muy larga, y tiene de todo, escaleras, una antigua calzada de grandes losas y más barro. Comparto subida con otro corredor que me “anima” diciéndome que aún queda lo peor.

Tiene razón, en el avituallamiento de la cumbre abandonan dos de los cinco que hemos llegado juntos. Me empeño en seguir y comenzamos el descenso, primero por pista, bastante corrible y luego a través del bosque, entre riachuelos y caminos resbaladizos que me llevan dos veces al suelo, pero al caer de culo no cuentan. Luego viene un terreno muy técnico, con barro hasta el tobillo, árboles caídos y piedras resbaladizas. Un juego para lo que está por llegar.

Ante mí tengo una subida recta que salva rápidamente 500 metros de desnivel, al verla completa, ahí delante, con el cuerpo castigado se me cae el alma a los pies. ¿Que hacer? Pues seguir. Paso a paso, o pasito a pasito subo poco a poco hasta llegar a la cumbre, donde está último avituallamiento. Me duele el hombro y el gemelo a causa del golpe, me explotan los cuadriceps y un chico me dice que queda lo fácil, una bajada y prácticamente a meta. ¿Como es la bajada? pregunto, a cuchillo, contesta.

Y así es, los cuadriceps no consiguen sujetarme y bajo despacio, muy despacio, pero llego abajo. Tres kilómetros me dice alguien, sólo quedan tres kilómetros, pero ¡que tres kilómetros! barro hasta media pierna, cruzar varios ríos, parece un entrenamiento de los marines. Me arrepiento una vez más de no llevar bastones. Por fin el último kilómetro eterno, llano y en asfalto. Llego a meta solo, los voluntarios de la organización (no queda mucha más gente) me reciben con calor, el director de carrera me felicita, todos intentan ayudarme en lo que necesite…

NOTA DE LA CARRERA: Si no vuelvo a esta carrera no será culpa suya, porque la organización, el ambiente y el trato son fantásticos, inmejorables y la ruta es muy dura pero bonita, es mi nivel lo que hace que dude de volver a hacer algo parecido.

MATERIAL: Camiseta del club y pantalón Asics de trail,  el pantalón 2 en 1 muy cómodo. Zapatillas Scott e-Grip, contento con ellas, pero la cantidad de barro hacía necesaria una suela más agresiva, con calcetines Wilson. Reloj Bryton Amis S630 y en cuanto a la alimentación, geles, aquarius, pastillas de sales, frutos secos, plátanos…

El cine como redundancia

A través de la radio del coche, un crítico de cine intenta convencerme de las bondades de una película. Diálogos brillantes, proclama como certificado de calidad. Tomo el desvío de la autovía y se me ocurre pensar si no es una pérdida de tiempo, esfuerzo y dinero hacer una película para que destaquen los diálogos. Para eso existe el teatro, y si me apuras, la literatura. El cine nació como sucesión de imágenes en movimiento. Una película basada en la palabra no deja de ser una obra de teatro o una obra literaria filmada. Una redundancia en suma.

 

Los barcos y la honra

¿Por qué la “radical”, “antisistema” (como la califican los medios) CUP opta por apoyar a un candidato de centro-derecha, de un partido marcado a fuego por la corrupción? ¿por qué no dar un paso más empujando hacia la caída de ese sistema que denuestan? ¿por qué meterse voluntariamente en una trampa tan típica de la derecha? ¿por qué prefieren lo abstracto a lo concreto? ¿por qué prefieren patria, nación o identidad a trabajo, vivienda o educación pública?

El Partido Republicano en Estados Unidos lleva decenios usando esa estrategia con éxito: más patria o más religión significan también menos derechos laborales o más diferencias sociales.

¿Por qué la CUP prefiere honra a barcos?